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RED y Nikon se juntan… y nace una bestia llamada Z R

Imagínate que Nikon y RED se metieron a un cuarto oscuro, pusieron café cargado y salieron con un bebé llamado Z R. Sí, suena como nombre de nave de Star Wars, pero en realidad es la primera cámara de cine de Nikon hecha para quienes sueñan con Oscars o, mínimo, con que su corto se vea más caro que su renta.

La Nikon Z R no llega a jugar. Hablamos de un cuerpo ultraligero, full frame, capaz de grabar en 6K a 60 cuadros, con el nuevo códec R3D NE RAW (la ciencia del color de RED corriendo por sus venas como si fuera sangre de unicornio). Más de 15 pasos de rango dinámico, porque nadie quiere sombras lavadas ni cielos quemados. Y, ojo, trae una pantalla LCD de 4 pulgadas con brillo digno de pelea contra el sol —adiós monitores externos pegados con cinta gaffer.

En audio, Nikon básicamente dijo: “hold my boom mic”. La Z R graba en 32 bits flotantes (sí, eso significa que hasta los gritos de tu vecino del gas se escucharán limpios). Y con tecnología OZO Audio, puedes elegir si quieres captarlo todo, aislar una voz o grabar en binaural para presumirle a tus compas que “suena como si estuvieras ahí”.

La estabilización de 7.5 pasos IBIS se siente como si la cámara trajera steadycam integrada. Además, como buena Nikon Z, acepta prácticamente cualquier lente que quieras colgarle con adaptadores. Desde un NIKKOR hasta ese vintage soviético que juras que le da “carácter” a tus tomas.

¿Modo cine rápido? Lo trae. ¿Compatibilidad con LUTs precargadas? También. ¿Diseño fanless para evitar que suene como ventilador de PlayStation? Obvio. Y todo envuelto en un cuerpo de magnesio sellado contra polvo, arena y lágrimas de productor cuando ve el presupuesto.

Pero la historia no termina ahí: RED, ahora bajo el paraguas de Nikon, también soltó la V-RAPTOR XE, para quien quiere 8K global shutter sin hipotecar su coche. Y de pilón, presentaron el micrófono de cañón ME-D10, que se enchufa directo a la zapata digital sin cables ni baterías.

La Nikon Z R es como ese asistente de cámara que nunca se queja, aguanta largas jornadas y encima graba como si cada escena fuera de Hollywood. Solo falta que también te traiga el café… aunque, quién sabe, tal vez en el firmware 2.0.