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De lujo a necesidad: el mexicano ya no compra un celular barato ni por error

¿Recuerdas cuando tener un smartphone era símbolo de estatus? Pues felicidades, México ya superó esa fase aspiracional. Ahora el celular es como el oxígeno: lo usas, lo necesitas y sin él sientes que no existes. Según la ENDUTIH 2023, 97.2 millones de mexicanos tienen teléfono, o sea, 10 millones más que en 2020. En porcentaje bonito: pasamos de que el 75% de la población mayor de 6 años tuviera celular a más del 81%. Básicamente, si no tienes uno, probablemente vivas en un retiro espiritual o tu Nokia sigue vivo por terquedad divina.

El verdadero chisme es que la raza mexicana ya no se conforma con cualquier cosa: quiere gama alta. Cámaras que hagan ver tu desayuno como obra de arte, baterías que sobrevivan un maratón de TikTok y memoria para guardar 3 años de memes sin borrar nada. Circana confirma que los teléfonos arriba de 12 mil pesitos son los que realmente mueven el mercado, aportando el 63% del crecimiento en valor. Y aquí es donde el e-commerce y los pagos a plazos entran como los héroes silenciosos: compras tu iPhone o tu Galaxy y lo pagas como si fuera Netflix, en cómodas mensualidades. Hasta parece que duele menos.

Y ojo: el mexicano promedio no quiere quedarse atrás en la pasarela tecnológica. Más del 80% de las ventas se concentran en equipos con menos de un año de antigüedad. El 36% de los consumidores corre a comprar el modelo del año, mientras que el 46% opta por el del año pasado. Básicamente si tu celular tiene dos años, en México ya eres prácticamente un boomer digital.

La cereza del pastel es la inteligencia artificial. Porque claro, si no tiene IA que te arregle la selfie, que te bloquee estafas o que adivine qué pizza vas a pedir, entonces ni para qué gastar. La IA ya no es un extra, es el nuevo estándar, el diferencial que hace que el consumidor mexicano diga: “sí, vale la pena empeñar medio aguinaldo”.

Como bien dice Jaime Negrete, Director Ejecutivo de Tecnología en Circana, el mexicano no ve al celular premium como lujo, sino como inversión en productividad, entretenimiento y conexión permanente. Tu teléfono caro no solo es tu oficina portátil y tu cine personal, también es tu pasaporte social. ¿El problema? Cada año las marcas te convencen de que lo que compraste ya es obsoleto… y tú caes feliz porque, admitámoslo, nadie quiere ser el del celular viejito que tarda en abrir WhatsApp.

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El mercado mexicano no solo adoptó el smartphone premium, lo abrazó, lo financió y lo convirtió en parte del ADN digital. Hoy los celulares caros ya no se compran por presumir, sino porque de verdad los necesitamos para sobrevivir al día a día. Eso sí, mientras tú piensas que es una inversión, las marcas están aplaudiendo porque cada año te convencen de que pagues esa “inversión”.